Classical Music Home

Welcome to Naxos Records

Email Password  
Not a subscriber yet?  
Keyword Search
 in   
 Classical Music Home > Naxos Album Reviews

Album Reviews



 
See latest reviews of other albums...


Javier Extremera
Ritmo, March 2017

KIRK, R.R.: Case of the Three Sided Dream (The) (Documentary, 2014) (NTSC) 109251
DEL MAR BONET, M.: Jardi Tancat (Netherlands Dance Theatre) (NTSC) 109135

Para los seguidores de esa gloria nacional que es el bailarín y coreógrafo Nacho Duato, se recupera una costumbrista y testifical película (sin subtítulos patrios) producida en la década de los ochenta (colorido y luminiscencia algo ajada ya por el tiempo), donde podemos redescubrir cómo era el primer y juvenil Duato, en aquellos primerizos años en que su genio y talento despuntaba en esa luminosa Meca de la danza que fue siempre la Nederlands Dans Theater. Por entonces, el valenciano era un treintañero que tenía todo un mundo por delante. El motor narrativo del filme es el estreno de una de sus propuestas más enraizada a sus orígenes, Jardi Tancat (Jardín Cerrado), en el que arrastró las canciones de la cantautora María del Mar Bonet hacia el universo de la danza. Cantos del folclore catalán que pregonan la dureza del trabajo en el campo y en la mar. La continua voz en off del bailarín nos acompaña y abraza por este viaje vital y creativo que parece filmado a golpe de diario íntimo. Transitamos en bicicleta por La Haya, para ver cómo el bailarín trabaja junto al que fuera su gran maestro, el checo Jiri Kylián (les espiamos improvisando pasos para la Historia del Soldado de Stravinsky). Otros de los fragmentos de ensayo que nos deja ver la entrometida cámara son: Dreams of Ether (Landowski), Lieder eines fahrenden gesellen (Mahler) y Overgrown Path.

En el verano de 1983 la Compañía viaja a Madrid para presentar la pieza en el patio del Conde Duque. Vemos al bailarín paseando por la capital mientras se toma el ya legendario y esperpéntico “café con leche in Plaza Mayor”. Es entonces cuando contemplamos algunos fogonazos de la entrevista que le hace ese sabelotodo del movimiento que es Roger Salas, recién exiliado de Cuba y que garabateaba sus primeras líneas ya por entonces en El País (hoy aún continua en nómina). Este fugaz encuentro es el único momento en que la película da un respiro a los hispanoparlantes. Entre la batería de preguntas, destaca la que abre la puerta a esa “sana” rivalidad con Kylián, pues como bien apunta el crítico, parecen cohabitar dos gallos en el mismo corral holandés. Duato, muy correcto, asegura que entre ellos nos existe tal belicismo, asegurando con rotundidad que sus personalidades se complementan y se inspiran mutuamente. Algo que podemos comprobar, al verlos pasear hermanados por el parque del Retiro. Ambos culminan su caminata junto al Palacio de Cristal añorando sus bien diversificadas raíces.

El documental nos habla de la vida nómada del artista. De esa existencia esclavizada por los horarios y las pruebas. El envoltorio espacial nos muestra esa nueva España que lentamente va desempolvándose la caspa franquista. Duato revela que su visión de Jardi Tancat se inspira en Rubielos de Mora (Teruel), pueblecito donde su hermana posee una casa y al que llega en vehículo propio (le acompañamos en el paseo por sus desérticas y calurosas calles, mientras suena la Jota de Cassadó).

El rojizo de la tierra arada, los caminos de piedras, los cercados y sus esforzados labriegos tienen abrigo en el ballet. “Con esta obra quise expresar el amor de los campesinos por su terruño, su único hogar”, confiesa emocionado. Como modélico complemento, podemos admirar la obra en su integridad en una coreografía posterior a su estreno, aunque por desgracia entre los seis bailarines no se encuentre esta deidad, que tantas veces se ha reído de las leyes de la gravedad.

El hombre orquesta

La figura del reivindicativo y entrañable músico invidente Rahsaan Roland Kirk es el eje por el que gravita la estupenda “El caso del sueño con tres caras”, ejemplar tanto en su elaborada edición, como en la rememoración del tiempo pasado. Rahsaan, apodo por el que era conocido, fue un multi instrumentista nacido en Ohio, mitad músico mitad malabarista circense, pues era capaz de tocar varios instrumentos de viento a la vez (incluso podía hacer sonar un flautín con su nariz). Su esplendor creativo detonó en la década de los sesenta y setenta. Con apenas dos años unas gotas le quemaron las córneas, pero su minusvalía, en vez de marginarlo, le ayudó a explorar obsesivamente el mundo sonoro (“los sonidos son mis dos ojos”, declara su mirada perdida). El filme, eso sí, se recomienda solamente a los fanáticos del subgénero o feligreses de este encantador de serpientes de tez morena (incluye subtítulos en francés y alemán, además de una pista audio descrita en inglés para invidentes).

El documental rescata del silencio infinidad de fragmentos de conciertos (como en el venerado Festival de Montreux), grabaciones caseras y actuaciones en programas de televisión, en los que Rahsaan daba rienda suelta a sus habilidades sopladoras y su vis cómica, con la que en aquellos combativos años ironizaba sobre la lucha por la igualdad racial. Este hombre orquesta tenía el don de inspirar y expirar a la vez, gracias a una prodigiosa técnica de respiración circular, lo que hacía que sus soplidos parecieran no tener fin. Entre los testimonios orales que rememoran su perfil, están la de su esposa, su hijo Rory, la poetisa Betty Neals o algunos de los miembros de su banda (Vibration Society).

El filme toca el cielo durante una actuación en el popular The Ed Sullivan Show (CBS, 1971), en el que asistimos a un duelo musical con el proverbial contrabajo de Charles Mingus. En 1975 (dos años antes de fallecer) una apoplejía le paraliza toda la parte izquierda del cuerpo. En su eterno afán por seguir siempre hacia delante, consiguió aprender a tocar el saxo con una sola mano. Uno de esos seres humanos que no se detienen ante nada, en su afán por dar luz y sentido al tenebroso camino de la vida. © 2017 Ritmo





Naxos Records, a member of the Naxos Music Group