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Joaquim Zueras
Sinfonía Virtual, July 2015

Con este tercer CD de Isasi Naxos concluye su integral de cuartetos. Andrés Isasi nació en Bilbao en 1890. Allí estudió piano con Miguel Unceta . En 1808 se da a conocer como compositor prolífico con obras que estrenó la Sociedad Filarmónica de Bilbao. En 1909 se traslada a Berlín, estudiando composición con Engelbert Humperdinck, adaptándose con éxito a la cultura y al ambiente germanos. Tras obtener varios éxitos internacionales, regresó a Bilbao al estallar la Primera Guerra Mundial. Allí se estrenaron nuevas composiciones de Isasi, como su Berceuse heroica y lieder sobre poemas de Heine, alcanzando un triunfo rotundo en Madrid con su Segunda Sinfonía en 1918. Dos años antes se había instalado en Algorta, llevando una vida retirada y sometiendo sus composiciones a un nivel de exigencia exhaustivo, por lo que su productividad mermó notoriamente. Sin necesidades económicas y componiendo simplemente por placer, hizo muy poco por divulgar su obra. Murió en 1940 sin haber llegado a cumplir los cincuenta años.

Aunque el Cuarteto de cuerda Nº1 en sol mayor es de 1911, lo revisó en 1914 con un nuevo tercer movimiento, que es la versión utilizada aquí. Se estrenó en Estocolmo ese mismo año. El lenguaje empleado es postromántico, se ha hablado que sigue una línea postwagneriana. El Allegro inicial me ha hecho recordar algunos cuartetos de Beethoven por el diálogo entre instrumentos y la gracia delicada de algunos pizzicatos. Más amplio en las frases y complejo es el Andante e romántico, a menudo melancólico, lánguido y en algún momento desolado, en contraste con el animado y pastoril Intermezzo. El Allegro final tiene algo de religioso por sus contrapuntos y algunas frases en forma de himno. En fin, una obra llena de poesía, desenfadada a veces y otras introspectiva.

El Cuarteto de cuerda Nº5 en do menor es de 1921, aunque no se estrenó hasta 1942, dos años después del fallecimiento del compositor, por la Sociedad Filarmónica de Bilbao. En el Allegro inicial hay una moderada agitación danzante con temas incisivos que se alternan con otros más contemplativos. El Adagio es lírico y muy sugerente en su ensimismamiento. Tras un breve Allegretto con una introducción en pizzicato seguida de una inspirada canción, la obra concluye con un Allegro resolutivo y enérgico, sólo apaciguado en algún fragmento, lo que lo hace desconcertante en sus cambios de humor. Está claro que Isasi en este último cuarteto se ha desembarazado de gran parte de su influencia germana, utilizando un lenguaje más personal, en el que quizás encontremos algún elemento del impresionismo francés.

Como complemento, el CD nos ofrece la oportunidad de escuchar la Sonata para violín y piano en fa menor, de de 1917, un año después de contraer matrimonio. Contiene referencias al folklore vasco, aunque también se advierte la sombra de Richard Strauss, a quien Isasi consideraba el compositor más significativo de aquel período. Ingeniosas las respuestas dialogadas del piano al violín en el Allegro, sublime la Romanza y sobrecogedor el Allegro molto, en ocasiones vehemente y otras dubitante.

Es evidente que tanto el Cuarteto Isasi, así como la pianista María Zabaleta, están en su mejor momento. Su sonido es sumamente cálido, una sonoridad íntima, tempo controlado, claridad y buena gradación de tensiones. © 2015 Sinfonía Virtual



Anahí Quirós
Doce Notas, June 2015

Isasi Quartet presenta el tercer volumen que cierra la integral dedicada a los cuartetos de cuerda del compositor vasco Andrés Isasi, editado por el sello Naxos. El violista Karsten Dobers revisa y completa en este disco los Cuartetos 1 y 5, además de la Sonata para violín, tres obras de gran calidad que continúan siendo desconocidas para el público.

Andrés Isasi Linares (Bilbao, 1890–Getxo, 1940) es uno de los más destacados sinfonistas de la música vasca. Compuso, además, un importante número de obras para piano, lieder, música de cámara—sobre la que destaca su colección de seis cuartetos de cuerda—y música coral. Su sobresaliente y extenso catálogo le sitúa como uno de los autores vascos más interesantes de su tiempo. En vida fue respetado y conocido tanto en España como en numerosos países europeos ya que su obra gozó de una amplia difusión pero, tras su muerte, cayó en el olvido. La recuperación y revalorización de la música y la figura de Andrés Isasi comenzó a finales del siglo XX gracias, en parte, al tenor Javier de Solaun, apoderado de su legado, y, desde 2009, a las primeras grabaciones mundiales que Isasi Quartet ha grabado para el sello discográfico Naxos.

El compositor bilbaíno se inicia en la composición y el piano con Miguel Unceta, destacando pronto por su gran talento. A los 18 años presenta dos Bocetos para chelo y piano en la Sociedad Filarmónica de Bilbao recibiendo grandes elogios por parte de la crítica y el público. En 1909 se traslada a Berlín, donde estudia composición con Engelbert Humperdinck, piano con Karl Kämpf y se inicia en la escritura de formas sinfónicas.

De esta época datan los poemas sinfónicos Zharufa (1913), El Pecado y Amor dormido (1914), la Primera Sinfonía (1910) y el Cuarteto en Sol Mayor (estrenado en Bilbao en 1911). También se embarca en la composición de Lekobide, un proyecto de ópera nacional vasca del que solo completa el primer acto, que no se ha conservado.

Con el estallido de la Primera Guerra Mundial (1914), regresa a Bilbao avalado por sus éxitos, donde presenta Amor dormido y da a conocer Berceuse heroica y varios de sus lieder sobre poemas de Heinrich Heine. La consagración de Isasi llega con la Segunda Sinfonía (1918) que le llevará hasta el Teatro Real de Madrid. En 1916 contrae matrimonio con Inés Olascoaga y se retira a la casa de la familia; se mantendrá alejado de la vida pública tras la frialdad con la que se recibe su lenguaje musical libre de folklorismos y de claro estilo germánico. Baladas y los poemas sinfónicos Mendigos al sol, Vendimión y Madre Ceniza (1925) se estrenaron y difundieron principalmente en Bilbao y Madrid, mientras que parte de sus composiciones para piano se editaron en Budapest.

En los años 30 llegan dos éxitos importantes: el estreno en Budapest de la coral Angelus (1930) y la Segunda Sinfonía (1931). Hasta su muerte en 1940 continuó dedicándose a su música y a la ornitología, otra de sus grandes pasiones manifestada en Ornitofonía, un estudio de los cantos de las aves y sus variantes que aplicó en alguna de sus piezas. Su producción incluye dos sinfonías, dos suites orquestales, seis poemas sinfónicos, un concierto para piano, música para piano y coro, 14 lieder, una sonata para violín y piano, una suite de guitarra y ocho cuartetos de cuerda.

Durante su estancia en Berlín, Andrés Isasi cultiva el gusto por la cultura y el ambiente germanos que han marcado su obra, principalmente en las piezas que aquí se presentan. Nos encontramos, pues, antes dos cuartetos de aire sinfónico, cuyo análisis se puede encontrar en las notas de Richard Whitehouse. La segunda versión del Cuarteto n. 1 en Sol Sol Mayor, Op. 11 se estrenó en Estocolmo en 1914, con un nuevo tercer movimiento de aliento popular; aquí, Isasi se muestra enérgico y juega con el material melódico a su antojo. El Cuarteto n. 5 en Do menor, Op. 32 se estrenó en 1942 en la Sociedad Filarmónica de Bilbao, juega con los estados de ánimo moviéndose entre la ansiedad, la melancolía y la agitación.

El CD se completa con la Sonata para violín y piano en Fa menor Op. 25, escrita en 1917, en la que sí se encuentran vínculos con las melodías y canciones vascas, principalmente en el primer movimiento, aunque también recuerda a Richard Strauss, a quien Isasi admiraba. Para su interpretación el conjunto cuenta con la pianista guipuzcoana Marta Zabaleta, que realiza un trabajo magnífico junto a la violinista catalana Anna Bohigas.

El cuarteto liderado por Karsten Dobers (viola), y formado también por Anna Bohigas (primer violín), Enekoitz Martínez (segundo violín) y Teresa Valente (cello), tiene su origen en el Cuarteto Novalis, que surgió en Múnich en 2003. La inquietud llevó a Karsten Dobers a realizar una profunda e intensa labor de investigación sobre la música de Isasi. Entre el olvido y la incomprensión su obra ha pasado desapercibida y la recuperación de su legado es el principal objetivo del grupo, que se ha encontrado con que el material existente está incompleto o fragmentado por lo que Dobers, además, se ha encargado de revisar y completar las piezas.

El propio conjunto, integrado por músicos vascos y alemanes, se define a sí mismo como la expresión de la “fusión entre la profundidad y complejidad de la cultura musical alemana y el lirismo y sensualidad meridionales, como reflejan los cuartetos de Andrés Isasi”. Y no pueden tener más razón. Isasi Quartet se presentan como fuertes defensores de la música del compositor a través de una interpretación natural y de calidad, tanto interpretativa como sonora. La dificultad técnica, las sutilezas, la elegancia y la energía que impregnó Isasi en los Cuartetos y en la Sonata quedan perfectamente plasmadas en la capacidad del conjunto de empastar los sonidos sin necesidad de exageraciones y con una sensibilidad aplastante.

En definitiva, un gran proyecto de recuperación de patrimonio musical y una interpretación excelente y medida que nos descubre la interesante obra de Andrés Isasi. © 2015 Doce Notas




Juan Francisco Román Rodríguez
Ritmo, June 2015

Tercer y último volumen de la integral de los Cuartetos de Andrés Isasi que recoge su primer y último Cuarteto. Con iniciales influencias de Grieg y Dvorak, los estudios en Berlín con Humperdinck marcaron su desarrollo posterior, manteniendo toda la vida su admiración por la cultura germánica. Tras su vuelta a España, su germanismo le apartó de sus contemporáneos, iniciando una vida recluida, dedicada a la composición. Su Primer Cuarteto, compuesto en su etapa de estudiante en Berlín, es obra académica y de aprendizaje que se escucha sin complicaciones. El Quinto y último Cuarteto resulta mucho más aquilatado en su escritura y desarrollo temático, recordando por momentos a Brahms. La Sonata para violín, que recurre a canciones tradicionales vascas, evoca en su fraseo y armonías a la música francesa de principios de siglo y presenta la peculiaridad de una importante parte pianística, por momentos más brillante que la del violín. Los intérpretes elegidos, el cuarteto que lleva su nombre establecido en Alemania, realizan unas pulcras y equilibradas interpretaciones. El primer violín, Ana Bohigas, se esmera en una lectura límpida de la Sonata junto a la excelente pianista Marta Zabaleta. © 2015 Ritmo





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