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Javier Mitchell
Culturalmente Incorrecto, January 2014

El compositor estadounidense Philip Glass es el responsable de “The Perfect American” (“El Americano Perfecto”), la ópera que retrata el fenómeno trágico y poético de Walt Disney, a partir del libro homónimo escrito por Peter Stephan Jungk. El Teatro Real acogió el estreno mundial de esta obra el 22 de enero del 2013. “The Perfect American” hace un retrato muy poco amable de un Disney en la recta final de su existencia, tres meses antes de que un cáncer de pulmón acabara con su vida en 1966. Tumbado en la cama del hospital, al cuidado de una enfermera que el moribundo se empeña en llamar Blancanieves, Disney se mueve “entre saber y no saber, entre lo que es real y no”, recordando el pueblo en el que nació, Marceline, principio y final de todo lo que ha sido.

La obra, lejos de ser un documental, se centra en los “sentimientos” en la vida de Walter Elias Disney (1901-1966) más que en los hechos, mostrando a su vez “lo mejor y lo peor” de Estados Unidos a través de uno de los personajes más importantes de su cultura popular, según las palabras del propio Glass. En esta ópera aparecen también dos personajes vitales en la historia y la cultura popular de Estados Unidos: Lincoln y Andy Warhol. El famoso artista plástico es una “influencia enorme” para Glass y fue a él a quien recurrió para construir un lenguaje “armónico y contundente”. “Mi música es primariamente tonal, así que busqué los colores primarios de Warhol para guiarme en la ópera”

Los personajes favoritos de Glass son aquellos que “pisan el barro y tienen la cabeza en las nubes”, algo que poseía Walt Disney y que hace que su personalidad sea compleja. Su character innovador también se refleja en esta ópera y, tal como señala Glass, “fue él quien adoptó la idea de usar dibujantes para crear un trabajo de masas”. En una de las escenas, un niño le pregunta acerca de las miles de imágenes que se necesitan para realizar dibujos, a lo que Disney responde: “No he hecho ninguno, pero sin mí no habría película”. Glass, para quien la ópera es “una especie de alquimia, donde las cosas ordinarias se pueden transformar en oro”, recordó que fue Walt Disney quien introdujo la música clásica en la animación con el film “Fantasía”, una película con la que muchas personas escucharon por primera vez a Bach o Tchaïkovski.

Naxos USA presenta al mercado americano la edición en formato blu-ray de “The Perfect American” (“El Americano Perfecto”), grabada en vivo en el Teatro Real de Madrid en febrero del 2013, con puesta en escena de Phelim McDermott y con la conducción del maestro Dennis Russell Davies que dirige a la Orquesta y Coros del Teatro Real de Madrid. La obra está protagonizada por el barítono-bajo inglés Christopher Purves en el rol de Walt Disney, el barítono-bajo americano David Pittsinger como Roy Disney, el tenor americano Donald Kaasch como Dantine, la soprano escocesa Marie McLaughlin como Lillian Disney, la soprano inglesa Janis Kelly como Hazel George, la soprano inglesa Sarah Tynan como Sharon, la soprano británica Nazan Fikret como Diane, y la joven Rosie Lomas, británica también en los roles de Lucy y Josh. El elenco está acompañado por el grupo de actores The Improbable Skills Ensemble.

Philip Glass ilumina el costado más oscuro de Walt Disney dibujando un retrato muy poco amable del animador estadounidense en la recta final de su existencia, ese fabricante de sueños “ordinario y extraordinario”, como lo define Philip Glass, creador de personajes tan populares como Mickey Mouse, el Pato Donald o Bambi. La ópera de Glass remite a un Walt Disney racista, egocéntrico, de extrema derecha y obsesionado con la muerte y qué sucede después de ella, hasta el extremo de pedir a su familia que su cuerpo no sea enterrado y permanezca congelado “hasta el día que la muerte haya sido abolida”. Un Disney que se jacta de mover los hilos de la política a su antojo e interés, que no duda en despedir a un trabajador por sus ideas políticas “de izquierda” y que se permite aconsejar “a la cara” al presidente Lincoln que renuncie a sus ideales de justicia social. Un Walt Disney muy parecido en esencia a ese Andy Warhol que tanto le admiró, obsesionado con realizarle un retrato y que no duda en afirmar: “…Somos la misma persona…”

Las expectativas que genera “The Perfect American” (“El Americano Perfecto”) no pueden ser mayores: el más célebre de los compositores vivos trabajando sobre de el padre la cultura popular americana y global. Y es que el autor de la ópera, Philip Glass, es probablemente el compositor más importante de las últimas décadas. Su influencia es enorme y variada, va desde el techno a las bandas sonoras de las producciones de Hollywood, de las que además ha compuesto algunas como “El show de Truman” o “Las Horas”. Las composiciones que Glass y un grupo de visionarios (como Laurie Anderson) se atrevían a crear en los años 60 y 70 en los ambientes underground de Nueva York hoy las encontramos ampliamente difundidas. La base de su música está basada en la reiteración y ha constituido los cimientos del minimalismo como movimiento musical (aunque Glass, prefiere llamarla “música de estructura repetitiva”). Con 75 años cumplidos y 25 óperas en su haber, Glass vuelve a sorprender y no defrauda, mejorando inmensamente el libreto a través de su composición.

Uno de los grandes atractivos de la producción está en la brillante puesta en escena del británico Phelim McDermott quien, sin utilizar ninguno de los personajes de Disney, recrea las etapas de la vida de Disney con grandes dosis belleza plástica e imaginación. La dirección musical corre en esta ocasión a cargo de Dennis Russel Davies, experto en Phillip Glass y artífice del estreno de gran parte de sus obras. La batuta de Davies realza la partitura y de la mano de la Orquesta del Teatro Real de Madrid crea momentos delicados y de gran claridad instrumental. El lado complejo y hasta atormentado de los personajes, así como la perplejidad de algunas situaciones, son captados a la perfección por el espectador. El carácter repetitivo de la música no perjudica la tensión emocional sino que produce una sensación casi hipnótica que favorece la ambivalencia, expresando con más fuerza el lado contradictorio de los personajes, con sus grandezas y miserias. El elenco vocal se integra homogéneamente a este concepto textual-musical y también lo hace el grupo de actores “The Improbable Skills Ensemble”.

La puesta en escena es sólida y contempla no pocos hallazgos. Si bien no tiene un protagonismo excesivo, está llena de detalles que ayudan a comprender la evolución del mito de Disney, tanto en el aspecto personal como en el empresarial o sociológico. Desde los sentimientos melancólicos del protagonista a través de los recuerdos de su villa natal, hasta el clima onírico, casi surrealista que le persigue en forma de pesadillas en determinados momentos. El mundo de dibujos proyectados en sucesivas capas de tela tiene el suficiente brillo como para hacer olvidar que ni uno solo es de Disney, y no porque Walt no los hubiera hecho (como se encargan de decirnos en la historia), sino porque está claro que el imperio empresarial Disney no ha permitido el uso de ningún producto de la corporación.

En la ópera de Glass, Walt Disney y su mega-fábrica de animación se nos aparecen en los últimos cuatro meses de su vida, enfermo y nostálgico. Toda la ópera respira esta atmósfera de muerte presentida y temida por el gran hombre. Cuál es su balance? ¿Cómo influyó su infancia en esa vida en pos de la conquista del poder y de la gloria? Coloca a Disney en un espacio onírico que relaciona su agonía con la del “Ciudadano Kane”. Un espacio ambiguo entre la realidad y los sueños que permite jugar arbitrariamente con el tiempo y con los delirios, como si la vida de Disney hubiera sido una película. “The Perfect American” (“El Americano Perfecto”) es otra de las pocas obras de autores contemporáneos estrenada últimamente (“Moby-Dick” es otro ejemplo: http://www.culturalmenteincorrecto.com/2013/12/moby-dick-blu-ray-review.html) y en este caso, centrado en uno de los grandes personajes del siglo pasado y con música de uno de los grandes compositores contemporáneos vivos (y uno de mis favoritos), Philip Glass. Una excelente oportunidad para disfrutar esta producción del Teatro Real de Madrid que atrapa tanto desde lo musical como desde lo visual.

CALIDAD DE VIDEO :

  • Codificación de Video : AVC/MPEG-4
  • Resolución de Video : 1080i/60
  • Aspect Ratio : 1.78:1

Las imágenes son claras, desplegando minuciocidad de detalles tanto de los cantantes como del vestuario y la moderna escenografía. El diseño de luces es muy bueno y esto se plasma sobre la calidad de la imagen. También está muy bien lograda la proyección de las animaciones sobre telas que se combina a la perfección con la acción real de los actores sin que ninguno se desmerezca respecto del otro.

CALIDAD DE AUDIO :

  • Codificación de Audio : Dos canales: PCM 2.0, DTS-HD Master Audio 5.1
  • Idioma : Inglés
  • Subtítulos : Italiano, Inglés, Francés, Alemán, Español, Koreano y Japonés

El canal DTS-HD Master Audio 5.1 ofrece una estupenda decodificación que permite disfrutar plenamente y con claridad tanto las voces en toda su potencia y cadencias así como también la excelente orquestación de la Orquesta del Teatro Real de Madrid bajo la batuta del maestro Dennis Russell Davies.

EXTRAS :

  • Galería de Personajes © 2014 Culturalmente Incorrecto




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