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Javier Mitchell
Culturalmente Incorrecto, September 2016

Naxos lanzó al mercado americano la edición en formato blu-ray de la producción de la Royal Shakespeare Company (RSC) de “Othello”, dirigida por Iqbal Khan y protagonizada por Hugh Quarshie en el rol de Othello, Lucian Msamati como Iago, Jacob Fortune-Lloyd como Cassio y Joanna Vanderham como Desdemona. Completan el elenco David Ajao, Nadia Albina, Scarlett Brookes, James Corrigan, Ayesha Dharker, Eva Feiler, Owen Findlay, Gwilym Lloyd, Rina Mahoney, Ken Nwosu, Brian Protheroe, Jay Saighal y Tim Samuels. Los diseños de set e iluminación pertenecen a Ciaran Bagnall, el vestuario a Fotini Dimou y la música está compuesta por Akintayo Akinbode. Las coreografías pertenecen a Diane Alison-Mitchell (movimientos) y Kevin McCurdy (peleas). “Othello” fue grabado en vivo en el Royal Shakespeare Theatre,Stratford-upon-Avon en Junio del 2015.

“Othello” es una historia de pérdidas, celos, rabia y en última instancia de amor. Y en esta oportunidad se ha reinventado con Lucian Msamati como el primer Iago negro en la historia de la Royal Shakespeare Company. “Othello” es una obra conocida por tratar el tema del racismo y los celos de Iago hacia su ex amigo, que se basan parcialmente en este prejuicio. Entonces, el hecho de que ambos sean de raza negra da un nuevo giro a la puesta: puede ser simplemente el hecho de tratar de ser políticamente correcto o bien se debe a los nuevos prejuicios que vivimos en la sociedad todos los días, explotados al máximo a través de la impunidad de las redes sociales. Shakespeare pretende que las personas experimenten sus obras, y de hecho todas sus obras fueron escritas más para verlas sobre el escenario más que para leerlas en un libro. Y en esta oportunidad, teniéndolo a Msamati en escena es la oportunidad perfecta.

“Othello” nos brinda tres horas totalmente atrapantes, desgarradoras y que pasan volando. La producción es oscura pero sumerge al espectador dentro de la historia. El concepto detrás de la puesta en escena, diseñado por Ciaran Bagnall, probablemente provenga de una líneas más conocidas de Othello: “Apagar la luz, y luego apagar la luz…” un concepto que atormenta y sugiere la idea de autoaislamiento y que tiene que ver con el contexto y con un escenario apenas iluminado, provocando un sentimiento único y profundamente triste.

Llama la atención el reflejo de las ondas de agua sobre los rostros de Iago y Rodrigo (James Corrigan) a medida que navegan en una góndola, a la deriva por Venecia. El cuerpo de agua divide el escenario en dos. Luego la acción se desplaza a Chipre. Tres paneles enormes cubren el centro del escenario. El agua está por debajo de estos paneles y éstos se desplazan hacia arriba y hacia abajo para proporcionar un lugar para caminar o un lugar para estar, dependiendo de la escena. Un recurso sencillo pero eficaz e inteligente, utilizado mejor en la segunda mitad, con Othello escondido debajo de una parrilla ligeramente elevada y escuchando a Cassio (Jacob Fortune-Lloyd) en su conversación de Iago.

“Othello” es todo acerca de la luz y la oscuridad; la iluminación es una parte clave de la puesta en escena. La mente dañada de Iago es representada en los claroscuros llamativos y en los rincones sombríos que ocupan el espacio. Pero la oscuridad puede desaparecer repentinamente a través de las luces fluorescentes aparentemente unidas a grandes pilares que se extienden hacia arriba en la penumbra. Esto otorga una clima extrañamente íntimo y gélido, casi como si se estuviera viendo la escena de un crimen.

Hugh Quarshie interpreta un Othello adecuadamente torturado, poderoso y decente, pero que al más mínimo chasquido puede cambiar. Una escena inquietante y aterradora es la conclusión de la primera parte: podemos ver la facilidad con la que sucumbe al ataque de celos. La muerte se siente muy real y por lo tanto es aterradora. Uno realmente teme por Iago frente a las terribles patadas que recibe en su cuerpo. Quarshie lo interpreta magníficamente. Su sola presencia en el escenario eclipsa a los actores menores. Afortunadamente, todo el elenco a su alrededor es parte de su juego, pero ninguno más que Lucian Msamati.

Msamati es una verdadera revelación, añade una intensidad cautivante a un personaje de por sí fascinante. El temperamento de Iago se pone al descubierto desde el principio, y Lucian lo retrata oscuramente ingenioso y manipulador. Incluso cuando está al fondo de la escena uno puede ver su mente retorcida queriendo más, revalorando las situación y viendo qué nuevos giros puede darle a los hechos. Se dirige a la audiencia por momentos en soliloquios dignos y con un toque de humor y, a su vez, realmente molestos, que se entremezclan con momentos obsesivos e instintivos donde se intuye que su propio yo está atormentado, obligándose a cuestionar lo que pasa a su alrededor. Esta producción de “Othello” es poderosa y es un verdadero placer poder verla en alta definición. Es una obra magistral no sólo por la escritura de Shakespeare sino también por la puesta y las actuaciones de todo el elenco. © 2016 Culturalmente Incorrecto





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